11 de febrero de 2009

La psicología colectiva como forma latinoamericana de la psicología social

por Pablo Fernández Christlieb



INTRODUCCIÓN
Este trabajo parte de la premisa de que es posible hacer una psicología social latinoamericana, tan siquiera porque el hecho de hacer el planteamiento ya lo hace posible. Ahora bien, a estas alturas de la aldea global, donde el planeta ya es una misma red de comunicación, una psicología social latinoamericana no puede significar dos cosas: en primer lugar no puede significar imitar a la psicología social que se hace en otras partes, ni aprender la lección que se nos dicte para repetirla a pies juntillas, lo cual equivale a la forma más devota y disciplinada del entreguismo. En segundo lugar, tampoco puede significar la elaboración de un discurso paralelo, producto del localismo folklórico de valor turístico, que no tenga y no quiera tener punto de contacto con el resto de la psicología social general, bajo el pretexto de que porque es propia le tiene que ser ajena a todos, lo cual equivale, a su vez, a la forma más enojada de la regresión. Por el contrario, hacer una psicología social latinoamericana significa simplemente pensar por cuenta propia; para pensar por cuenta propia hace falta tener presente la historia de la psicología social en tanto esfuerzo de comprensión de la realidad desde determinado punto de vista, así como la presencia de una comunidad académica de psicólogos sociales que se asumen como tales, publican journals y textos, trabajan en universidades y asisten a congresos, esto es, en suma, conocer y comprender la psicología social general, para poder intervenir en el debate y el desarrollo de una disciplina que como la aldea planetaria, es también global. Hacer una psicología social latinoamericana no es copiar ni aislarse, sino participar, y la forma válida de la participación es la contribución al desarrollo de la disciplina mediante el pensamiento por cuenta propia, que pueda aportar elementos distintos que de otra manera no existirían. En suma, una psicología social latinoamericana sería aquella que actuara como interlocutor activo, inquietante, con toda la heterodoxia que fuera necesaria, en la gran conversación hablada, escrita y publicada con que se hace psicología social: el interlocutor más estimado en una buena conversación es el que hace contribuciones, no el que derrocha aquiescencias ni el que habla de otra cosa que no viene al caso. Pensar por cuenta propia significa hacer aportaciones diferentes a la pluralidad del pensamiento general.




Desde el punto de vista del presente texto, la contribución de una psicología social latinoamericana a la psicología social global consiste en aquellos puntos de vista, y versiones de la realidad, que no están, o ya no están, o no pueden estar, o no les interesan a los psicólogos sociales de otras partes sea por motivos históricos, de tradición intelectual, de proyecto de sociedad, incluso de exceso de presupuesto económico; por ejemplo, dentro de la hiperinfraestructura e hipercompetitividad eficiente de la psicología social norteamericana o europea, ya no se les posibilita la realización de un trabajo teórico lírico y sin apremios contractuales, mientras que aquí, por falta de datos, computadoras, presupuestos y prestigio profesional, todavía es posible. En todo caso, desde el punto de vista de este texto, la opción latinoamericana para la psicología social puede plantearse como una psicología colectiva, a partir de tres propuestas...


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Gracias otra vez a Jahir por recuperar estos textos añejos pero siempre interesantes.
Fotos de Lirba Cano.