3 de septiembre de 2008

Reciclaje

Por El Santos (el de Giiremos)

Que la gente reencarna es un hecho probado por montón de religiones.

Yo no creía en la reencarnación, hasta que mi amiga Cecy, respetadísima parapsicóloga en mi tierra me lo explicó. Me dijo que a veces, en sueños (esos que se sienten "muy vividos"), en los que uno está confundido acerca de si fue sueño o realidad, se aparecen destellos de nuestras vidas pasadas; además me dijo que había algo así como escenas, cuando despiertos, que nos conectaban a lugares y tiempos pasados. Por ejemplo, ella dice que en su vida pasada fue dueña, en La Habana, de plantaciones de tabaco y cuando va por las calles de la isla le parece recordar todo, inclusive, dice, que se encontró recientemente con un amor imposible de antaño.

Otro caso es el de Ricardo, quien es la reencarnación de Elvis Presley y por eso tiene la voz ronca como él y se deja las patillas largas; aunque dice que la panzota que se carga no tiene nada que ver con la que se cargó el Rey del Rock en los últimos años.

Entonces, el asunto es que recordamos más fácilmente nuestra vida anterior pasada, pero en un esfuerzo también podemos recordar las más antiguas. La misma Cecy dice ser de las mujeres que armaron grande el pedo durante la revolución francesa, ¿cómo pasó de Francia a Cuba y luego a México? Así son las almas.

Además hay otra ley: si una vida la hiciste buena, en la otra evolucionas a una mejor; si la hiciste mala, involucionas en la escalera de la vida. Esto explica y confirma el hecho de por qué Elvis reencarnó en Ricardo y, como éste no se ha corregido, seguirá su línea descendente hasta llegar a ameeba. Un tópico para el estudio de Cecy y los demás parapsicológos es: ¿Por qué todos fuimos alguién famoso o importante en la vida pasada y en la historia de lo que conocemos en occidente?

El problema conmigo es que me distingo por ser mediocre, ni malo ni bueno. Mi acto más notorio, según me lo reveló una visión que tuve en el metro, es que en la época en que Mozart (el mismísimo músico) se hizo famoso yo me dedicaba a fabricar cuerdas para Laud en China.

Un sueño recurrente, de esos muy vividos, es que en una de mis vidas pasadas la casa donde vivía se incendiaba con todas las pertenencias valiosas dentro, era la época de la Revolución Mexicana. Mi heroicidad consistió (según el sueño) en ir a rescatar un molcajete y un comal, pues lo único que me venía a la mente (y al sueño) era: ¿qué comeríamos a la mañana siguiente? Por cierto, mi esposa y mis 8 hijos murieron en el incendio, pero en mi descargo tengo que yo no maté a nadie ni comencé el incendio. Bien dice Carlos de mí: además de mediocre, mezquino.

¿Cómo será mi siguiente vida? Soy empleado de gobierno, burócrata pues. Me metí de profe nomás por la jubilación y ya llevo quince años en el mismo plantel y en el mismo puesto.

Quien sí se merece una vida mejor, posterior claro está, es mi bicicleta: una vez me rescató de morir ahogado por una inundación en el cruce de dos avenidas, cuyas alcantarillas conectaban al colector de un río. Espero que reencarne en un vehículo de energía limpia, ecológico, al menos eso merece.

Dice Cecy que no mame, que la reencarnación sólo aplica con seres vivos, pero yo creo que la vida, al fin y al cabo, es vida y se vale de todo y de todos.

Fotografías: 1) Saúl Hernández, 2) Lirba Cano

1 comentario:

chac dijo...

Si es según los sueños, entonces por ahi de los setentas, antes de que naciera como soy ahora por supuesto, fui guerrillero y me escondía en las áridas montañas del norte de México. Y en otra una actriz porno me quería ligar a mí. Supongo estonces que voy ascendiendo...