28 de abril de 2014

Imágenes del espíritu colectivo (sociabilidad, espacio, anomia, psicología)

por Héctor Eduardo Robledo
@chacsol

Ponencia para el Simposio Psicología de la cultura: formas y límites del pensamiento colectivo
Centro Educativo Lipro, Guadalajara, Noviembre de 2005.





Intro-misión del espíritu en la psicología

Etimológicamente, si hace falta aclararlo, psique significa “alma”, “espíritu”, por tanto psicología es el estudio del espíritu, espíritu es lo simbólico, lo que define a lo humano, concepción olvidada por la psicología moderna que se ha dedicado más bien a explicar el comportamiento, la conducta, cosa que hasta las plantas manifiestan sin tener un ápice de cultura. Wilhelm Wundt, ese mítico padre de la psicología experimental entendió que una comprensión del espíritu requería de una psicología de los pueblos, que consiste en la interpretación del mundo simbólico de las sociedades, es decir la cultura: el lenguaje, la religión, las tradiciones, los mitos, la historia. Espíritu es igual a cultura. Esta es la posibilidad más interesante y amplia que tiene la psicología como objeto de estudio. ¿Por dónde podría comenzar la psicología a interpretar la cultura? Estudiando historia. La historia es una especie de psicología social que “trata de mostrar no sólo lo que los hombres hicieron y lo que no hicieron, sino también por qué lo hicieron o por qué no pudieron hacerlo en su época” (Boring,1950, p. 23). Narrar la historia es hacer psicología, y hacer psicología es narrar la historia del devenir de la sociedad.



Primera imagen: el grano de anís

Dicen que el cuerpo es como el armario donde se guarda el alma. Está bien. Sin embargo, a veces, el alma es tan grande que el cuerpo, como grano de anís, se guarda en el alma.

Canek.

Ermilo Abreu Gómez.

I

En el año 1845 cuatro de los psicofisiólogos más importantes para la historia de la psicología, Ludwig, du Bois-Reymond, Brücke y Helmholtz pactaron luchar en contra del vitalismo, ese punto de vista que considera que hay un impulso vital más allá de los procesos físico-químicos de los organismos, para el caso del ser humano un espíritu o mente que no dependiera del cerebro (Boring, 1950, p. 729). Toda realidad debía ser física para ser realidad. Es decir, medible. Lo que los fieles creyentes de las ciencias naturales (cuyo modelo es la física) no alcanzan a ver es que conceptos tan elementales para su quehacer como “energía” también son artificios conceptuales para explicar cuando ya no pueden explicar. De la energía podemos conocer sus manifestaciones: el calor, el viento, el movimiento, el desplazamiento de electrones. Pero eso no es la energía. La energía es también un principio vitalista. El vitalismo y la física, las ciencias naturales y las ciencias del espíritu, como se llamaba a las ciencias humanas en el siglo XIX, resultan ser a fin de cuentas creaciones del mismo pensamiento. La realidad siempre tiene algo de intangible y no por ello despreciable...

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