16 de octubre de 2012

La gran ciudad: los trastornos privados y los problemas públicos

por C. Wright MILLS (1959)


Piensen ustedes en la metrópoli –la extensión horrible, hermosa, espantosa, magnífica de la gran ciudad. Para mucha gente de la clase alta, la solución personal al “problema de la ciudad” es tener un departamento (con garaje privado) en el corazón de la ciudad y, a cien millas de distancia, una casa y un jardín construidos por notables arquitectos, sobre una extensión de cuatrocientos metros cuadrados de terreno. En estos dos medios controlados –con un pequeño equipo de servidumbre en cada polo y una conexión mediante helicóptero privado— casi todo el mundo podría resolver muchos de los problemas personales provocados por la situación de la gran ciudad. Pero todo esto, por espléndido que sea, no resuelve los problemas públicos que la estructura de la ciudad plantea. ¿Qué debe hacerse con esta maravillosa monstruosidad? ¿Dividirla en unidades dispersas, combinando la residencia y el trabajo? ¿Renovarla? ¿O, tras una evacuación, proceder a dinamitarla y construir nuevas ciudades de acuerdo con nuevos proyectos en nuevos lugares? ¿Cuáles serían esos proyectos? ¿Y quién debe decidir y realizar la decisión que se tome? Hay problemas estructurales; enfrentarlos y resolverlos requiere que consideremos cuestiones políticas, económicas y estéticas que afectan a innumerables medios...

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C. Wright Mills (1916-1962) era a su muerte profesor de sociología en la Universidad de Columbia y una de las figuras más discutidas de la ciencia social estadounidense. Se consideraba a si mismo, y era considerado por sus colegas, como una especie de rebelde contra el establishment de las ciencias sociales, y esta actitud le atrajo por igual admiradores y críticos... (MILLS, C. Wright  por Immanuel Wallerstein)

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Fotografía de Lirba Cano



11 de octubre de 2012

El espacio como entidad psíquica

por Pablo Fernández Christlieb


El presente texto plantea que la mente, o psique, o entidad psíquica, es el espacio, de suerte que es, literal y no metafóricamente, el espacio quien siente y piensa. El espacio se define como un objeto envolvente que contiene objetos envueltos, donde aparecen contornos, huecos, y percepción. La relación y dinámica suscitada por estos modos del espacio puede dar cuenta del surgimiento y orden de la racionalidad y la afectividad, y asimismo de lo consciente y lo inconsciente, del lenguaje y las imágenes, siendo estas dualidades meras gradaciones en el continuo del espacio. Finalmente, se aduce que la psicología estándar realiza un conocimiento parcial por utilizar concepciones de la mente parciales, mientras que una psicología espacializada puede producir un conocimiento más completo...

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Gracias a Mar Cerón por enviar este texto para el archivo.